martes, 17 de marzo de 2015

Y tú, ¿malcrias a tus clientes?

Hace un tiempo, me toco reemplazar a un jefe de proyecto en una empresa cliente nuestra. Como tal, debí aprender los procedimientos y códigos de equipo que existían en dicha empresa.

Como parte de mi trabajo y para mejorar la visión que tenía un área de negocio con respecto a su área de informática, comencé a enviar semanalmente el estado de avance de todos los proyectos, incluía un resumen con estado e hitos importantes cumplidos y fechas comprometidas vs fechas reales. Esto gustó mucho, porque los mantenía informados de en qué estaba cada uno de los temas de su interés, además de ayudarme a destrabar aquellos que estaban a la espera de algo que no dependía de nosotros como informática( el cliente hacia lobby para destrabar, ayudándonos).

Fué así, que se generó una excelente relación con esta área de negocio y no sólo los ayudé a ver los temas puntuales que tenía encomendados, si no también que los apoyé en reuniones como asesor, lluvia de ideas y en temas que permitían mejorar el funcionamiento del área. Cuando había problemas, les decía la verdad y les explicaba los pasos que la gente de soporte debía realizar para poder solucionar el impaz. Pero llegó el período de vacaciones y tuve que dejar a mi cliente encargado con un Jefe de proyecto local, uno de la casa, uno contratado y que era parte de la empresa para la cual prestábamos servicios.

Le entregué mis pautas para resolver problemas( estaban migrando un sistema antiguo, el cual tenía problemas que serían solucionados por el software de clase mundial), le expliqué el reporte de avance semanal( un simple mail), qué hacer en caso de, en fin. Todo aquello que creí le sería útil. 

Durante mis vacaciones ví pasar mails donde el gerente del área, pedía cosas y mi reemplazo daba respuestas escuetas o simplemente no respondía. 
 Cuando volví, la jefa de desarrollo me llamó y me dijo que había recibido la solicitud expresa de trabajar conmigo en dicha área, pero que ellos sabían que en realidad yo los tenía mal acostumbrados. ¿Pero cómo? dije. 
Sí, tu reemplazo nos ha indicado que has mal acostumbrado al cliente con eso de reportarle semanalmente y este trato tan cercano, con grupos whatsapp para comunicación inmediata, no, no es bueno.
 
¡Obviamente me quejé! ¿Es malo informar a tu cliente los avances y retrasos a tiempo, para transparentar las complicaciones reales en el curso de un proyecto? ¿Es malo decir la verdad? ¿Es malo preocuparte de que sientan que informática si es de apoyo y no una traba?

Es triste ver que incluso gente de tu área cree que aquello que muchos consideramos simplemente ser profesional, sea malcriar al cliente. ¿No se supone que informática es de apoyo al negocio? y más triste confirmar que profesionales recién salidos de institutos y universidades piensen de esta manera. Si son el futuro, ¡qué  queda para después!

Si ser transparente, correcto y dar la información oportunamente, es mal acostumbrar a los clientes. Soy culpable. Sí, los malcrio. Me gustan las relaciones de confianza mutua y considero clave estos aspectos para formar este tipo de lazos.


miércoles, 22 de junio de 2011

La importancia de saber y de aprender

Cuando se aborda un nuevo proyecto, es importante que quien tome el rol de líder en el equipo, tenga conocimiento no sólo del problema y de la solución, sino que sepa cómo ésta será implementada, con un grado mayor de detalle.

Bajo las antiguas metodologías, el conocer un lenguaje, o haber desarrollado alguna vez en tu vida, servía de herramienta para poder estimar junto al equipo, para que la planificación fuera certera (o al menos lo intentara ser), pero principalmente, para que no pudieran "engrupirte" fácilmente.

¿Pero qué pasa, cuando estás trabajando con un equipo nuevo, con un nuevo lenguaje o arquitectura que no dominas y debes liderar un proyecto?

Dos opciones:

  • Cierras los ojos... y diriges el proyecto, sin la visión clara de las herramientas que tienes, para llegar al objetivo, o
  • Te reinventas y vuelves a aprender.

Está claro que la segunda opción no es la más fácil. Pero cuando quieres aportar y realmente quieres entender las limitaciones o virtudes de un lenguaje/arquitectura, ¿no es mejor saber?

Cuando desarrollaba, me esforzaba por hacerlo bien. Tenía compañeros mucho más talentosos, pero siempre me empeciné en mejorar. Incluso recuerdo, las entretenidas competencias que haciamos con mi jefe (quien amaba y aún ama con toda su alma programar ) para ver quien lograba "botar" la aplicación del otro. Haciamos control de calidad cruzado y como ambos desarrollábamos, sabiamos qué exactamente un usuario común y silvestre no haría y aplícabamos lo que cualquier desarrollador motivado por la competencia haría: ocupábamos las combinaciones de teclas rebuscadas, condiciones de borde y cualquier artimaña que permitiese ganar.

Ahora que lidero proyectos, ¿por qué no iba a aplicar el mismo espíritu?

Una vez que comienzas a aprender, todo cambia. Entiendes los problemas a los que se enfrenta tu equipo, entiendes qué no es posible hacer; que es tanto o más poderoso que saber lo que si se puede hacer. Puedes aportar valor, no sólo realizando el trabajo de negociación con el cliente, que es parte de tu trabajo, sino que también aportas tu visión de los problemas y soluciones. Entiendes de qué se habla, frenas al cliente cuando se arranca con deseos no realizables. Haces mejor tu trabajo.

Tu compromiso e interés por aprender hará que mejores como profesional, no precisamente porque vayas a aportar con líneas de código, si no que con ello demuestras interés y respeto por el trabajo de tu equipo. Te hace parte. No que te vean, ni los hagas sentir como en las empresas convencionales, donde los jefe de proyecto están en un pedestal y los desarrolladores "bajo" ellos.

Lamentablemente aún en muchos lugares a los desarrolladores se les dice que para crecer profesionalmente, deben ser Jefes de proyecto. ¿Pero que pasa, si realmente aman desarrollar? Deberían poder optar a crecer en esa dirección y que se les valore por ello, no por intentar ser algo que no quieren. Pastelero a tus pasteles. Que tu talento y pasión guien tu camino profesional.

A mi me gusta liderar proyectos, armar equipos de trabajo, descubrir y orientar el talento de nuevos profesionales. No me interesa tener un cargo rimbombante. Y no es por falta de aspiración, es porque ésto es lo que me hace feliz.

Mi primer jefe, se ganó el respeto y admiración de su equipo, no porque hablara más alto ni por su cargo de "gerente de desarrollo", sino porque él, sabía. Entendía la implicancia de un desarrollo u otro, él era uno más del equipo. Con él podías hablar y él entendía de lo que hablabas.

Por ello, creo firmemente que un líder de proyectos, debe:

  • Mostrar respeto por el trabajo de su equipo
  • Aprender de sus errores
  • Aprender con su equipo
  • Conocer a los miembros de su equipo, interesarse realmente por ellos, preocuparse.

Pero también, ser firme cuando se requiera y un compañero cuando sea necesario.

Y sobre todo, debe estar dispuesto a ayudar a sacar adelante el proyecto, haciendo lo que se deba hacer.

Tengo la suerte de estar en un lugar donde hay excelentes desarrolladores, de los cuales puedo aprender día a día. Gente dispuesta a invertir su tiempo libre codificando, porque ama lo que hace. Y yo estoy allí, donde día a día, puedo aprender de y con ellos. Puedo ser mejor.

lunes, 10 de mayo de 2010

Cuestión de actitud

Hace unos días lancé una pregunta a Twitter/Facebook a la cual no obtuve respuesta. La pregunta era "Dejar pasar la responsabilidad ¿Es un tema de idiosincracia de los chilenos?

La verdad no sé si es precisamente un tema de idiosincracia; tendría que conocer otras culturas para aumentar mi muestra. No obstante, creo que es un tema de "actitud". Sí, tal como lo dice un comercial de una tienda "La belleza es cuestión de actitud", creo que es posible reutilizar la frase, para convertirla en "El profesionalismo es cuestión de actitud".

Día a día, veo como Jefes de proyecto dejan pasar la responsabilidad de involucrarse. Como programadores dejan pasar la responsabilidad de revisar que lo que estan entregando funcione de acuerdo a lo que se les solicitó, que sus implementaciones no generen bugs que rompan el desarrollo ya entregado. Como otros, ante las llamadas de atención responden con una risita o simplemente, se hacen los "lesos".

¿Tomamos la postura fácil?

Lamentablemente creo que en muchos ámbitos, Si. Es más fácil callar y esconder los problemas, que levantar la voz para decir que algo está mal. Es más fácil esperar que otro haga el trabajo, a hacerse cargo y tomar la responsabilidad de tomarlo, involucrarse y sacarlo adelante.

Es más fácil que "otro" haga de policía y sea siempre el que llame la atención. Es más fácil culpar a otros, por nuestra propia responsabilidad.

¿Cuestión de actitud?
Con mi hermana vemos una serie gringa, de una modelo que tiene un reality. En uno de sus capítulos, una de las postulantes a "modelo" era licenciada en literatura inglesa. Al momento de enfrentar la entrevista, no supo qué responder ante la pregunta, "mencione 3 escritoras inglesas que consideres relevantes". Simplemente, quedó muda, sin saber qué decir.
La modelo que hizo la pregunta, al no obteber respuesta, mencionó a 3 escritoras. Y agregó: ¿Cómo yo, que soy modelo y que no soy licenciada en literatura, puedo responder a esta pregunta? Y finalmente sentenció: Sea lo que sea que hagas, ¡hazlo con pasión! ¡Pasión! ¡Éso es lo que marca la diferencia!

Me quedó dando vueltas la frase.

En cualquier área, aquellas personas que se destacan, son aquellas que tienen la actitud. Las que hacen su trabajo con pasión. Las que toman la responsabilidad sin verla pasar. Son esas personas las que ascienden en sus trabajos, las que brillan en sus áreas.


Por ésto, es que el apoyo entre los miembros de un equipo es importantísimo. Que la responsabilidad fluya para que en ocasiones seamos apoyo, y en otras, seamos quienes lideren y llevemos la responsabilidad.

En una conversación con mi esposo, quien también es Ingeniero informático, afirmó: "Scrum es un sueño en Chile. Van a tener que pasar varias generaciones para que funcione, porque nuestra idiosincracia es así. Es más fácil que otro haga la pega".

Quiero ver funcionar esto. Y creo que podemos hacer que funcione. Todos debemos poner de nuestra parte. En donde sea que trabajemos, sea cual sea el rubro, donde estemos, que lo que hagamos sea con pasión. Los colegios, las Universidades, deben transmitir ésto a los niños. Si desde pequeños nos mentalizan a decir lo que pensamos, a luchar por lo que creemos justo, a entender que nuestras acciones tienen consecuencias y sentirnos responsables de ellas, en un futuro no muy lejano, contaremos con excelentes profesionales y excelentes personas.

Apuesto por un futuro donde poner pasión en lo que hacemos, no sea la excepción, sino la regla.

Para reirse un rato:
http://www.youtube.com/watch?v=BozeR4WX7jI
http://www.youtube.com/watch?v=kAFX1DsGsog ( desde el minuto 1:50)

viernes, 9 de abril de 2010

Los dineros de la empresa, ¿deben ser conocidos por el equipo?

Quizás para muchos, la respuesta a esta pregunta es un rotundo NO. Sé que es posible enumerar un montón de argumentos completamente válidos para justificar tal respuesta, pero creo que es posible resumir todos ellos en una sola palabra: Confianza.

Durante mi vida laboral, he tenido la oportunidad de trabajar en empresas donde la respuesta a la pregunta siempre fue NO.

En algunos casos, porque ésa información podría generar incertidumbre, ante lo cual los simples mortales podrían entrar en pánico. En otros, porque ésa información es confidencial y sólo debe estar reservada a ciertas personas.

Pero siempre en todas ellas la causa es la misma, Confianza.

¿Por qué no pensar, en que el equipo de trabajo podría tomar positivamente el hecho de que la empresa, confíe en ellos para mostrarles los flujos de dinero?

Hoy, he tenido la posibilidad de comprobar que es posible responder SI a la pregunta título de este post.

Abrir las cuentas de la empresa y ver en qué nos gastamos nuestros ingresos, tiene muchísimos beneficios, entre ellos:
  • Crear conciencia de cómo nos financiamos

  • Resultado de lo anterior, sabemos de qué prescindir en una eventual crisis, vemos si estamos siendo rentables y más aún, creamos conciencia de lo que cuestan las comodidades que la empresa nos dá.

  • Entendemos que para optar a un aumento, debemos aumentar la rentabilidad( en realidad siempre lo sabemos, pero ahora es explícito)

  • Cuando te dán la confianza, realmente te sientes parte de la empresa, te involucras. Es tu empresa.

  • Se produce la magia. El equipo empieza a buscar formas de mejorar, para volver más eficientes los procesos internos y analiza en conjunto, cuáles serían las acciones a seguir. Por ejemplo:
  1. Analizar muy bien los requerimientos.
  2. Discutir las historias de negocio en Equipo y, delegar su escritura al mismo equipo.
  3. Programar individualmente o Juntarse en pares según necesidades
  4. Utilizar pruebas unitarias para poder saber qué se rompió al implementar la nueva funcionalidad. Tender hacia TDD.
  5. Hacerse cargo de los errores.
  6. Educar al cliente para que entienda el impacto de sus demoras.
  7. Educar al usuario para que use nuestro Kanban y acepte junto a uno de los integrantes del equipo las historias de negocio.
  8. Revisar si es posible diversificar las lineas de negocio de la empresa.


Sé que hay muchos beneficios más, pero quería reflejar acá que la confianza, sólo puede traer consigo cosas buenas para el
Equipo. Al menos debemos intentarlo. ¿Por qué perder la fé sin al menos intentar creer?

De esta manera, el equipo entiende por qué muchas veces aquellos con rol de Coordinadores les pedimos apurar más la producción, revisar más las entregas, probar probar y reprobar. Es una forma muy gráfica que todos tomemos conciencia que nuestras acciones tienen concecuencias, ¿y acaso ésto no implica crecer?



Hoy, tuvimos una reunión de empresa en nuestro "Lectura y Cerveza", donde hicimos este ejercicio. Y además de encontrar muy entretenida la forma en que mi partner explicó los flujos( utilizó imágenes en su presentación muy simpáticas), vi fluir la magia.

Para aquellos que no crean en ella, les digo que la magia existe. Sólo deben confiar, está allí esperando a que la descubran. Brinden la oportunidad a sus equipos, Confien.

martes, 1 de diciembre de 2009

Los verdaderos equipos

Últimamente me he interiorizado en la metodología Scrum y he tenido la oportunidad de poner en práctica algunos de sus principios en mi trabajo diario.

La base para un buen equipo Scrum, es precisamente ésa, el equipo. Pero no un grupo cualquiera, si no, un verdadero equipo. Aquel donde cada integrante tiene una habilidad y la pone a disposición de sus pares, donde existe apoyo, donde es posible compartir las tareas.

He visto lo que genera. Basta con algunas prácticas como las reuniones stand up, para comenzar el día informado, motivado y con la visión de los objetivos.

Sin embargo, Scrum nos pone en aprietos. Lograr formar equipos autogestionados y con profesionales de alta calidad es difícil...pero no imposible.

La actitud de los profesionales marca la gran diferencia.

Personas proactivas, que no esperan a que "otro" haga el trabajo, que respetan a sus pares( XP) , que programan pensando en las pruebas y en el próximo que mantendrá su código. Ésas personas son las que se necesitan y no sólo en Scrum!.

Pero aquí surge la contradicción. Llegar a contar con este tipo de equipos, es el ideal, pero en la vida real, en muy pocos lugares se dá esta situación.

Luego, ¿puede haber equipo si sus miembros son sólo estrellas? Basta pensar en el equipo de futbol del real Madrid, para que sepamos que no.

Porque en un equipo existan muchos delanteros, no necesariamente se harán más goles o se ganarán todos los partidos. El grupo debe tener sentido y actitud de equipo. Reconocer sus posiciones, probar formaciones, compartir éxitos y derrotas, aprender.


Se viene a mi mente una frase que me dijo un jefe tiempo atrás:
No siempre se tiene a los mejores recursos, la gracia es, con lo que tienes, sacar tus proyectos.

Creo, que al gestionar un equipo y jugar en la posición de JP, es un deber apoyar a los compañeros, involucrarse en el juego, jugar. Trabajar para y con el equipo. No puede haber gestión sin acción.

Todos los equipos son diferentes, y ésa es la gracia! Su magia está en:
"cuando dos o más elementos se unen sinérgicamente crean un resultado que aprovecha y maximiza las cualidades de cada uno de los elementos "( Sinergía). Aunque suene cliché, es la pura y santa verdad.

viernes, 31 de julio de 2009

¿Haces sólo lo que te dicen?

Algún tiempo atrás, llegó a mis manos un libro con este título, el cual resultó ser muy interesante.

Comienza, planteando que siempre cuando entramos a un trabajo, además de las tareas y responsabilidades del cargo, hay una espectativa esencial que todo jefe tiene en su mente, pero que pocas veces es dicha explícitamente.

La espectativa esencial es "Haz lo que debas hacer". Si lo pensamos bien, es precisamente ésto lo que marca la gran diferencia entre profesionales: aquellos que hacen sólo lo que se les dice explícitamente hacer y aquellos, que para cumplir con el objetivo que se les ha encomendado, hacen todo lo necesario para alcanzarlo.

Si lo pensamos bien, es precisamente esta espectativa esencial la que tienen interiorizada todos aquellos profesionales destacados, los que no marcan el paso y tienen espíritu luchador, aquellos con los que siempre podrás contar y aquellos tan difíciles de encontrar.

Del libro, rescaté los principales puntos que el autor promueve desarrollar para ser un profesional diferente:

  • Piensa ¿Que se tiene que hacer?
  • ¿Cómo mejorar las cosas?
  • Haz preguntas tontas( a veces, al preguntar lo que nadie pregunta puedes descubrir cosas interesantes!)
  • No seas quejoso
  • Haz los deberes
  • Aprende lo que no sepas, antes de persuadir a que se haga de otra forma.
  • Plantea opciones
  • Busca los puntos débiles de tu plan
  • Acepta desafíos
  • Busca el lado positivo de los problemas
  • Responsabilízate de tus acciones
  • Persevera

También el autor indica que existen principalmente tres motivos que nos detienen:El miedo, la frustración y el descuido.

El miedo: ¿Pero si me equivoco? !Me pueden despedir!

La frustración: Ya me equivoqué antes, ni siquiera lo intentaré nuevamente. O, no tengo la autoridad suficiente, no tengo talento.

Aquí una cita que aclara el concepto de autoridad, para aquellos que creen que ésta sólo se obtiene formalmente: La mejor autoridad no es la que formalmente está dada a un puesto, sino la que cada uno se labra a partir de los éxitos del pasado y la habilidad que se tiene para conseguir que otros hagan lo que se les dice.

El descuido: Simplemente no autoevaluarnos e identificar en qué estamos fallando.

Finalmente, se destaca que "Hacer lo que se debe hacer" no es fácil.

!Y tiene razón! !Necesitamos valor para vencer nuestros miedos! No debemos tener miedo a caer, pues lo importante es levantarnos!

El libro me encantó. Simplemente describe algo que todos vemos, pero que pocos dicen.¿Acaso no hemos tenido compañeros que sólo marcan el paso? y aquellos que se destacan, acaso no hacen alguna o todas, las cosas que aparecen en el listado anterior?

Por ésto, he cambiado mi discurso al momento de asignar un trabajo. Soy mucho más explícita. Además de indicar el objetivo a cumplir, pido que no se detengan, que busquen opciones, que me planteen soluciones alternativas, que cuestionen. Creo que es necesario empujar a nuestro equipo a que se atrevan a hacer lo que deban hacer, pues para trabajar en equipo, uno de los pilares es una buena comunicación.

domingo, 21 de junio de 2009

Motivación : ¿Ley del garrote?

Este tema realmente me apasiona! ¿Cómo motivar sin usar un garrote?

Existe mucha documentación al respecto, pero para mí las formas más importantes son dos:
(1) Reconocer un buen trabajo.
(2) Involucrar al equipo.

Para lo anterior, tengo un ejemplo de la vida real.

Estaba trabajando en un proyecto, el cual heredamos y éste tenía varios problemas de diseño. Debido a teníamos que entregar pronto, realicé una reunión con los integrantes del equipo, tres desarrolladores y yo, como JP.
Dibujé en la pizarra un diagrama en el cual era descrito como se relacionaba cada uno de los componentes y a TODOS les expliqué como su parte encajaba en el sistema mayor. Les pedí seriedad y mucho esfuerzo para realizar los ajustes y les dije que para mí era importante que supieran cómo su parte afectaba al todo(2).

Conversé con el cliente y le expliqué los problemas que habíamos encontrado y nuestro plan de acción. Éste agradeció la sinceridad y aceptó la solicitud de plazo extra, para terminar bien el proyecto(2).

La reunión con mi equipo dió sus frutos y cada uno comenzó a realizar entregas de las tareas que les había asignado. No obstante, yo debía ir a un curso y no podía estar con ellos por 4 días, los cuales eran vitales para el proyecto. Por ésto, decidí entregar la responsabilidad de JP a uno de los desarrolladores del equipo, en una nueva reunión, donde le expliqué que esperaba de él y que esperaba de sus compañeros, pidiéndoles que lo apoyaran en todo momento(2).

Me fuí al curso. Me llamaron sólo para preguntas puntuales. Cuando me reintegré, me pidieron una reunión y la persona que había dejado de JP, junto a sus compañeros expusieron los nuevos hallazgos y las decisiones que habían tomado. Detectaron una incompatibilidad con las aplicaciones existentes al realizar el plan de pruebas. Explicaron la decisión que habían tomado y que ya estaba solucionado el problema.

Me sentí orgullosa de la actitud que el tomó y la de sus compañeros, quienes lo apoyaron. Por ello, lo llamé a reunión a solas y lo felicité por su excelente trabajo! Le dije: "Tienes pasta para ésto, has pensado trabajar como JP?" a lo que respondió "No! lo mio es programar!"

Luego de la reunión, redacté un correo con una felicitación pública para él y sus compañeros por el excelente trabajo realizado.

Este es sólo un ejemplo de muchos otros, de que involucrar y reconocer de corazón un buen trabajo MOTIVA AL EQUIPO y en ello no hay necesidad de aplicar ley del garrote o entregar un estímulo monetario( bueno, si es posible darlo siempre es bien recibido!).


Tiempo después, uno de mis niños( el miembro del equipo que dejé como JP en este proyecto), se fué de la empresa. Posteriormente, en una reunión de amigos, conversando junto a un buen vinito :) él me contó su visión de esta asignación:
"Me sorprendí muchísimo de que me dejaras a mi, pero me sentí muy contento de tu confianza y tu correo de felicitación me hizo sentir muy bien. Es genial que reconozcan un buen trabajo".

Ahora el trabaja como desarrollador de los proyectos que él mismo gestiona y está muy interesado en dedicarse a la gestión de proyectos.

Estoy feliz de haber ayudado a que viera sus capacidades.